Mostrando entradas con la etiqueta Gracias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gracias. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2011

Milagro

Cuando amanece veo tu luz en el mar... una distancia, un sentimiento: sólo estás tú.
Sin importar lo lejos ni quienes somos, eres el faro que me guía a algún lugar aunque haya tempestad... Cuando me pierdo, tan sólo siento que te necesito.

Vivo y siento, mirando siempre hacia tu luz; tus ojos despiertos...
Seré fuerte, pues yo creo en ti; Veo sin mirar, te vuelvo a sentir... Ahora estoy bien: todo lo bueno de mí, es tuyo.

martes, 9 de agosto de 2011

El diario de Noa (I)

"Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado, pero he dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real.

Si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré el verano que pasamos bajo los árboles, aprendiendo uno del otro y creciendo en el amor... porque el mejor tipo de amor, es aquel que despierta el alma, te trae paz a la mente y te hace aspirar a más; eso es lo tú me has dado y lo que yo he esperado darte siempre. Te quiero".

sábado, 6 de agosto de 2011

Quiero que sepas...

Yo no podría odiarte ni aunque se me fuese la cabeza un fugaz segundo y cayera en ese absurdo... Por allá cuando te conocí, yo estaba a punto de no creer en nada... y me encontraste, y yo a ti: ambas nos encontramos. Desde aquel día, hemos compartido tantas horas, tantos días que cualquiera que lo supiese, podría no creerlo. También hemos discutido mucho, y nos hemos dicho muchas palabras y no todas bonitas, pero nos hemos ido conociendo y hemos ido creciendo cada una en su rutina y a su manera. Yo dejé de sentirme sola... y tú, bueno, a ciencia cierta, sólo lo sabes tú.

Tu ausencia ha tomado otra dimensión desde que sé que ya no es urgente hablar conmigo, te siento muy lejos... Tras los primeros días de tristeza profunda por el temor a perderte en todos los sentidos, ya comienzo a aceptar que quizás quieras o debas marcharte para seguir avanzando en tu camino. Y a pesar de que me apena muchísimo, ya aprendí a afrontar las despedidas como lo que soy, una mujer adulta; te deseo lo mejor allá dónde vayas (porque es posible marcharse aunque una no se mueva del sitio), que todo lo que hemos compartido te haya llenado tanto o más que a mí y que lo lleves presente por si algún día te preguntas quien te podría escuchar sin juzgarte, comprenderte aún siendo completamente diferente a ti, y quererte sin condiciones.
He comenzado a guardar con mimo y mucho cariño nuestras noches, nuestras risas. Porque yo ya no creía en nada y apareciste en mi vida sin más, haciéndome recordar que la vida sorprende también para bien cuando una menos lo espera, que dos personas pueden ser iguales siendo totalmente distintas... y que hay quien puede ser tu pareja sólo siendo tu amiga (porque has sido más compañera de lo que lo fue cualquier novia que tuve). Nosotras teníamos y tenemos nuestro propio diccionario; lo nuestro, era y es sólo nuestro, algo entre tú y yo... sólo tú y yo.
Gracias por todo lo que me has ofrecido y regalado todos estos meses, todo tu tiempo, tanta dedicación y sinceridad, tantas risas, tantos pensamientos y tantas horas hablando y escribiendo. Aquí estaré siempre para ti, si es quieres contar conmigo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Apoyos y abandonos

Me pregunto en qué momento las personas dejamos de apoyarnos en nuestras cosas, problemas, dificultades y proyectos. Estas últimas semanas he tenido una serie de desencuentros y me he puesto a pensar en eso... ¿cómo se llega a ese punto? ¿cuándo pasamos a no esforzarnos por solucionarlo?.

Comienzo a estar agotada de esforzarme para volver a acercar a las personas que se alejan. Después pienso que si se distancian, es porque algo no marcha bien, no funciona, o porque simplemente la gente vamos a nuestro rollo y un día llega a ser tan obvio que hay quien no pierde más tiempo en disimularlo. ¿Por qué siempre te ocurre en el momento más inoportuno, en ese momento que necesitas a los demás, o la vez que es de suma importancia tener a alguien a tu lado o incluso la única vez que te ves así?.

Quizás, lo que pasa es que simplemente cada uno sigue su camino y una se cansa de caminar los caminos ajenos teniendo uno propio, y ¿por qué a veces nuestra fragilidad hace que lo percibamos como un abandono en el peor momento posible que sigue alimentando nuestra vulnerabilidad?. Sin embargo, afortunadamente siempre hay o aparece alguien incesante que no permite que te quedes sin aliento...

En mi vida, esa persona eres tú... porque desde que nos conocimos, estás ahí sin condiciones; gracias por todo tu apoyo.

lunes, 15 de marzo de 2010

Gracias por tu amistad


Gracias por todos los momentos que hemos compartido; momentos llenos de sueños y pensamientos compartidos, secretos, risas y lágrimas, y sobre todo, amistad.
Cada preciado segundo quedará atesorado eternamente en mi corazón.
Gracias por dedicarme tiempo; tiempo para demostrarme vuestra preocupación por mí, tiempo para escuchar mis problemas y ayudarme a buscarles solución, y sobre todo, tiempo para sonreir y mostrarme vuestro afecto.
Gracias por ser lo que sois: personas maravillosas.
Siempre he podido contar con vosotros cuando necesitaba en quien confiar y pedir consejo: Espero haber sido y ser lo mismo para vosotros.
Gracias por ser mis AMIGOS… cada día siento que al apreciaros, aprendí incluso, a apreciar la persona que soy…


*Sé que lo digo continuamente, y aunque suene repetitivo, es cierto: Mis amigos y mi familia sois lo más grande de mi vida...

jueves, 4 de marzo de 2010

Gracias por haberme dejado algo de ti


Estoy convencida que, las personas llegan a nuestras vidas porque debe ser así: para servir un propósito, para enseñarte una lección, para descubrir quién eres en realidad, o para mostrarte lo que deseas alcanzar. Puede que no sepas -en un principio- quienes son esas personas, pero cuando vas fijando tus ojos en cada una de ellas conforme te las vas encontrando, comprendes que ellos afectarán en tu vida con profundidad... y para siempre.
De igual modo, algunas veces te pasan cosas que parecen -o directamente son- horribles, dolorosas e injustas, pero luego logras comprender que sin la superación de dichas cosas, jamás hubieras sido capaz de potenciar tu fortaleza o el poder de tu corazón. Y es que creo firmemente que, en la vida, todo pasa por una razón


Nada sucede por casualidad: todo ocurre para poner a prueba los límites de nuestra persona (las enfermedades, el amor, los momentos perdidos de grandeza o de simples chorradas... etc). Sin esas pequeñas pruebas, la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa; una carretera directa, sin rumbo a ningún lugar, plana y cómoda, segura... y sin razón.
A su vez, las caídas y los triunfos que experimentamos contribuyen a crear la persona que somos. Y sospecho que, en verdad, las malas experiencias son las más significativas y, si sabemos abordarlas, las más productivas en nuestras vidas... porque son de las que más se aprende. De las buenas directamente, se disfruta.


A los que me hirieron, me traicionaron o rompieron mi corazón... ¡GRACIAS! por enseñarme lo importante que es saber perdonarlos, por hacerme tener más cuidado de a quién le abro mi corazón... y por hacerme ser consciente de la importancia de la confianza.
GRACIAS, también, a los que me han ayudado a abrir mi corazón y mis ojos a las "pequeñas" cosas de la vida, por enseñarme a amar (eso ha hecho que cada día cuente y que aprecie cada momento, además de aprender de todo lo que he podido aprender...)
Todo en conjunto, me ha permitido enamorarme, renacer, crecer, liberarme, vivir y poner mi mirada en un lugar bien alto. Creo en mi propia vida.. y voy a vivirla.